El profesor y sus alumnos

El profesor y sus alumnos
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EXPERIENCIAS DE APRENDIZAJE CON ALUMNOS

 

Proyecto, objetivos, metodología, sistema de evaluación, resultados, 
mejoras introducidas , innovación y cambios, comentarios...

Como ya he comentado anteriormente, mi única experiencia con alumnos (de 4º, 5º y 6º de Primaria) ha sido durante los dos períodos de prácticas de la carrera que, aún siendo períodos cortos, dicha vivencia (tan diferente a lo que me había y me estoy dedicando actualmente) me ha resultado muy productiva, gratificante y provechosa, para poder tener una visión general y certera de cómo es y cómo funciona un centro escolar y, sobre todo y lo más importante, cómo se comportan, aprenden e interactúan los alumnos de Primaria en su colegio, ese lugar donde pasan la mitad del día y aprenden todo aquello que en ningún otro lugar van a aprender.
Con respecto a mi aprendizaje directo y diario con los alumnos durante mis prácticas, puedo decir que me sorprendió bastante la diversidad de actitudes y formas de ser de dichos, de las cuales aprendí y me empapé de todas ellas para poder conocerles mejor y, de esta manera, acercarme a ellos y crear ese clima de afecto, respeto y curiosidad hacia la “profe nueva”, lo cual conseguí durante los primeros días. Esto me facilitó bastante las cosas, puesto que no tuve problemas para retener su atención y fomentar su motivación a la hora de explicarles los contenidos de alguna Unidad y hacer actividades didácticas.
Por ejemplo, en las prácticas de este año, realicé con ellos una actividad llamada “El Cuento Cantado”, en la que se trataba de contar un cuento inventado por ellos mismos pero utilizando la improvisación, creatividad e imaginación, donde yo empecé haciendo de narradora facilitando el comienzo del cuento, a partir del cual ellos continuarían con la historia ampliando la presentación de los personajes, creando un nudo y terminando con el desenlace, pero con la salvedad de que estarían sentados formando un cuadrado en el que cada lado sería uno de los cuatro personajes del cuento, a los que les asigné una frase concreta que tendrían que decir cuando su nombre apareciera a lo largo de dicho y, complicándolo un poco más, cada vez que el narrador/a dijese la palabra “entonces” todos tendrían que cambiarse de silla y lado para cambiar así de personaje en la continuación del cuento, y el/ la que se quedase sin silla tendría que seguir con el papel de narrador/a, y así sucesivamente hasta su finalización. Dicha actividad duró una hora completa, puesto que a los alumnos les entusiasmó, no habían hecho nunca nada igual.
Me impresionó y me sorprendió la manera en la que se involucraron, estaban totalmente metidos en sus papeles, no se despistaron ni un solo momento, y crearon un cuento realmente bonito y bien estructurado, utilizando su desbordante imaginación; con respecto a la improvisación, hay que reconocer que no todos los niños tienen la misma capacidad para ello, pero después de unos segundos de dejarles pensar y adaptarse a la situación y, sobre todo, perder la vergüenza (en algunos de ellos), se dejaron llevar por la dinámica de la actividad, contagiándome a mí también (aparte de a mi tutora) con su alegría, sus bromas, su creatividad y sus ganas de jugar; aunque lo que no sabían era que, indirecta y sutilmente, estaban aprendiendo Lengua y Literatura conjuntamente.
Con ésta y con otras muchas actividades realizadas con mis alumnos en estos dos años de prácticas, he aprendido dos cosas muy importantes y son que si el aprendizaje lo basas en la motivación y la originalidad, estos alumnos aprenden y asimilan mucho mejor los conocimientos, además de que conseguí atraer absolutamente su atención, lo cual es bastante complejo. Y lo mejor de todo, es que todo lo aprendido durante esa tarde, sé que nunca lo olvidarán. No olvidarán el trasfondo de “juego” que dicha actividad tenía, los momentos de risas en los cambios de asiento, la expectación de ver quién se quedaba sin silla para hacer de narrador, etc. Todo esto es lo que realmente les quedará como recuerdo, cosa que a mí también.

"El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse 
a sí mismos, y no para ser gobernados por los demás"
Herbert Spencer (1820-1903). Escritor británico.
"El objetivo de la educación es la virtud y el deseo 
de convertirse en un buen ciudadano"
Platón (427 AC-347 AC). Filósofo griego.